Un espacio para descubrir de cerca a este anfibio único de Xochimilco, entender por qué está en peligro y cómo puedes ayudar a protegerlo.
Todos los días
10:00 a 17:00 h
Recorrido de 30 a 40 min
con explicación
Donativo voluntario
para el cuidado de los ajolotes
Ideal para familias,
escuelas y grupos
Xochimilco, CDMX
Al entrar te reciben murales pintados a mano, tinas y acuarios con ajolotes de distintos tamaños y colores, y un ambiente pensado para que grandes y chicos aprendan sin prisa.
Durante la visita, nuestro equipo te explica cómo viven los ajolotes, qué comen, cómo se cuidan y por qué su hábitat natural —los canales y chinampas de Xochimilco— es tan importante. Si el guía lo permite, podrás observarlos muy de cerca, siempre con respeto y con las manos limpias y mojadas.
Además, contamos con un espacio de atención para ajolotes que necesitan cuidados especiales y con un buzón de donativos: lo que aportas ayuda a alimentarlos y mantener su agua en buen estado.
El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es endémico de la región de Xochimilco: de forma natural no vive en ningún otro lugar del planeta.
“Axolotl” proviene del náhuatl y suele traducirse como “monstruo de agua” o “perro de agua”. Además, está ligado a Xólotl, deidad mexica asociada con el ocaso y la transformación.
Por un fenómeno llamado neotenia, el ajolote conserva de adulto rasgos de larva, como sus branquias externas en forma de plumas, y pasa toda su vida en el agua.
Puede regenerar extremidades, cola y partes de órganos como el corazón o la médula espinal, por lo que la ciencia lo estudia en todo el mundo.
Es carnívoro: se alimenta de gusanos, insectos acuáticos, pequeños crustáceos y larvas. Su agua debe ser limpia y fresca para que se mantenga sano.
Las poblaciones silvestres han disminuido drásticamente por la contaminación, el crecimiento urbano y las especies invasoras como la tilapia y la carpa.
Aunque el rosado es el más conocido, en la naturaleza predomina un tono oscuro que les ayuda a camuflarse. En el ajolotario podrás ver varias coloraciones:
Así se vive una visita: murales, tinas con ajolotes y mucha curiosidad.
Solo cuando el guía lo indique y siguiendo sus instrucciones. Su piel es muy delicada, por eso pedimos lavarse y mojarse las manos, y no usar cremas, bloqueador ni repelente antes de la interacción.
La visita funciona con donativo voluntario, que se destina al alimento y cuidado de los ajolotes. Pregúntanos por WhatsApp si vienes en grupo.
El recorrido guiado dura entre 30 y 40 minutos, aunque puedes quedarte más tiempo tomando fotos y haciendo preguntas.
Sí, pero sin flash: la luz intensa incomoda a los ajolotes. Con gusto te ayudamos con una foto grupal al final.
Sí, es una actividad ideal para familias y grupos escolares. Los niños deben ir acompañados y seguir las indicaciones del guía.
Claro. Es un complemento perfecto para tu recorrido por los canales. Consulta nuestros paquetes o escríbenos para armar tu plan.
Aprende, convive y apoya su conservación. Combina tu visita con un recorrido en kayak por los canales de Xochimilco.